Mapas y filtros. "Cómo vemos la realidad y que hacer para cambiarla"

rapport, sintonia y empatía

Que son los mapas y filtros, como influyen un nuestra vida para lograr aquello que esperamos.

La apreciación del mundo, sabemos que esencialmente, es a través de los cinco sentidos –y de las emociones que internamente se matizan-; y también es cierto que solamente por ser seres humanos, solo somos capaces de percibir una parte del mismo (el mundo) y que solo conocemos eso que es nuestro mundo, o la noción que tenemos del macro mundo.


Si expresamos que conocemos el mundo es una generalización, ya que en rigor, estamos dando cuenta de la parte que conocemos de él, en palabras de algunos rubros.


Eso que sabemos, es sola una porción de un todo, que es matizada por nuestra experiencia única e individual de carácter personal y cultural: son nuestras creencias, nuestros valores, los propios intereses; suposiciones o certezas.


Cada uno vive en su propia realidad, única y es construida por sus propias impresiones sensibles y las experiencias de la vida. Actuamos y reaccionamos de acuerdo a lo que percibimos y todo ello, es nuestro concepto o noción del mundo.


De hecho, nuestro el mundo es tan extenso y variado (y cambiante) que para darle sentido, tenemos que simplificarlo y delimitarlo de alguna manera, haciendo mapas de ese territorio (el mundo)


Esos mapas del mundo o modelos mentales son selectivos y al mismo tiempo que nos proporcionan alguna información, dejan de lado otra información, y así nos van siendo útiles al explorar el territorio en el camino de la vida.


El tipo de mapa (s) rico o pobre, que uno haga dependerá lo que se sepa o se crea y a donde se quiera llegar.


El mapa no es el territorio que describe. Nunca un mapa será igual a la realidad, por más detallado que sea. Esta idea originalmente se atribuye al fundador de la Semántica General, Alfred Korzybski (1879-1950) y se le debe la importancia de la lingüística en la terapia.


En general de forma natural, hacemos caso a aquellos aspectos del mundo que nos interesan de la misma forma que ignoramos aquellos que no.


De este modo, el mundo siempre será más rico que las ideas que tenemos sobre él. Esos mecanismos que ‘distorsionan’ la figuración del mundo real son los filtros que borran algunos fragmentos o los modifican, atenuando, revistiendo o matizando en general, las cosas.


Los primeros filtros: son la capacidad de nuestro sistema nervioso para ver, oír, sentir, etc. y permitir que nuestros sentidos sean el lenguaje natural entre nosotros y el medio.


Los segundos filtros: son los convencionalismos socialmente aceptados, como el lenguaje propiamente dicho.


Los últimos, serían los que nuestra historia individual tamiza o selecciona en forma personal.


Los filtros que ponemos en nuestras percepciones, van a determinar en qué clase de mundo vivimos (nuestro mundo) y en consecuencia, actuamos en el otro, el mundo real.


Ejemplo:,un campesino, un botánico, un político y un artista que dan un paseo juntos por el bosque tendrán experiencias muy diferentes y advertirán cosas muy distintas.


Igual nos pasa a cada quien. Vemos lo que podemos y lo que queremos. Desde este punto de vista, si uno va por el mundo buscando problemas, encontrará problemas; si va buscando (aunque sea inconscientemente) sufrimiento, lo encontrará.


Creencias, valores, convicciones, intereses y percepciones muy estrechas, nos darán como resultado un mundo muy pobre y reducido, en exceso predecible, aburrido y empobrecido. Este mismo mundo, puede convertirse para nosotros en más rico, variado, novedoso y interesante. La diferencia no estriba en el mundo, sino en nuestra percepción, en los filtros que tenemos para percibirlo.



En nosotros. Hay, por supuesto, muchos filtros útiles y necesarios que tenemos que seguir empleando, unos naturales (como no escuchar los sonidos de la calle o algunos fuertes olores, al estar leyendo) y otros de tipo social que nos faciliten la convivencia. El lenguaje es uno. Es también reflejo de la idea que tenemos del mundo y por tanto, es el mapa que refleja nuestros pensamientos y experiencias internas, llevado del mundo real.


Ejemplo, que significa belleza, puede ser una palabra que elegimos emplearla o no, y para dos individuos puede traer pensamientos, recuerdos y sentimientos distintos, incluyendo a la ves imágenes, sonidos o gustos variados.


Y en esos casos ¿quien tiene razón?, ambas personas la tienen, cada una dentro de su propia realidad. La palabra nunca es igual a la experiencia que describe.


Comunicación: Cada quien ubica una palabra, en su contexto personal propio, de modo que el significado unas veces corresponde al de la otra persona, y otras se parece pero no es el mismo.


Otras, ni se le parece. Y esto generalmente ocasiona problemas en la comunicación interpersonal.